Cómo la práctica de Pilates puede ayudarte a mejorar tu relación de pareja

Seguramente habrás oído decir que la práctica del deporte te puede proporcionar una serie de beneficios aplicables en tus relaciones sexuales. Está claro que una persona que practica 2 horas de spinning todos los días ofrecerá un rendimiento generalmente superior al que dedica el mismo tiempo a mejorar su Swing en el Golf. Sin embargo, si estás leyendo este artículo estás de suerte, porque estoy a punto de revelarte el método que, además de ofrecerte unos beneficios generales que en seguida descubrirás, potenciará tu vida sexual en todos y cada uno de sus parámetros. Agárrate porque llega el Método Pilates.

¿Qué es Pilates?

Y es que desde hace ya más de 100 años Joseph Hubertus Pilates ha venido defendiendo lo que él bautizó como Método Pilates o Pilates, simplemente. Al principio, él lo llamaba el arte del control o contrología, por primar el control de la mente sobre el cuerpo y ser un método de entrenamiento físico-mental. Está claro que fue un visionario, un gurú del ejercicio físico ya que nació en 1880 y todavía sus ejercicios se practican y estudian por todo el mundo. Pero lo mejor de todo es que fue capaz de diseñarlo de forma que pudiera ser practicado de igual forma tanto por hombres como mujeres de diferentes edades y niveles, pudiendo llegar a alcanzar los mismos resultados. En cuanto a los beneficios de la práctica del Método Pilates, Joseph Pilates decía: “en 10 sesiones sentirás la diferencia, en 20 verás la diferencia, y en 30 tendrás un cuerpo nuevo”. Muchos son los beneficios que ofrece el Método, pero en este artículo no quiero centrarme en eso, dado que los puedes encontrar a través de muchas otras fuentes (mi blog, por ejemplo). Estamos aquí por algo mucho más concreto: Sexo y Pilates.

Gemido Pilates

Una pregunta: ¿has tenido la ocasión alguna vez de escuchar a tus compañeros de clase gemir de esfuerzo, de placer al ejecutar un ejercicio o de liberación al desplomar su cuerpo sobre el suelo? Yo sí, y después de haber visto pasar por mi clase a alumnos de todo tipo, edad, sexo y facilidad de expresión, no me cabe duda, la mera ejecución de Pilates facilita la concentración sexual. Pregunta a alguien con quien tengas confianza y sea alumno de Pilates.

Respiración profunda, ritmo, posturas, miradas, cuerpos… en una clase de Pilates se dan todos los ingredientes para hacer que tu mente, por qué no, esté siendo entrenada para optimizar tu fisiología y aptitud en la ejecución de otro tipo de actividades, que pueden ir desde ámbitos tan interesantes como el trabajo, otros deportes, o directamente tus relaciones sexuales.

Todo esto serían meras elucubraciones si no fuera porque he tenido la gran suerte de recibir el feedback de algunos/as de mis alumnos que me han confesado, no solo que sus relaciones han mejorado (algunas veces parece que de forma espectacular por la sonrisa de picardía), sino directamente por las aptitudes concretas (resistencia, flexibilidad, concentración) o incluso la postura exacta (aquí, me alegro de que mis alumnos se sepan los nombres de los ejercicios y no necesiten hacer demostraciones en directo).

Sin embargo, me gustaría reforzar mis observaciones como monitor y alumno de Pilates, así que, mientras seguís con el remanente de las escenas anteriores, voy a dejaros unas reflexiones y/o análisis que he llegado tras compartirlos con médicos, psicólogos, ginecólogos y alumnos sobre cómo la práctica de Pilates puede ayudarte a mejorar tu relación de pareja. Sí, por muchas diferencias de opinión que existan, no nos engañemos, en una buena relación de pareja hay un pilar importante: el sexo.

Tu capacidad de concentración

Algo que se ha oído en innumerables ocasiones pero que no solemos llevar a la práctica como se debería de hacer. Y es que concentrarse no significa que pienses en tu cuerpo, o en el de tu pareja, o cómo aguantar más o cómo satisfacer a tu compañero/a/os/as. Se trata de comprender el contexto, comprender tu papel, saber lo que estás haciendo y disfrutar de ese momento. Pues bien, una de las primeras cosas que se aprende en Pilates es a concentrase, a centrar tu atención hacia un único objetivo, que es el dominio de un determinado ejercicio y sobre todo de tu cuerpo, de qué estás haciendo, por qué y cómo lo estas ejecutando. Y esto no es fácil, pues exige que tu mente aprenda a hacer todas estas cosas y a tener en cuenta todos los detalles a la vez. Esto te llevará a estar presente en tus relaciones y a prestar mucha más atención a que está pasando en tu cuerpo y en el de tu pareja mientras estas en la intimidad. Os fundiréis en un solo ente olvidándoos de todas las cosas que hacen que nos preocupemos y no nos deja relacionarnos adecuadamente.

Toma el control de tu cuerpo

Un elemento principal en Pilates es el control que puede definirse como la regulación de la ejecución de una determinada acción. El objetivo es llegar a reproducir cada ejercicio y su transición con menores errores, una alineación precisa, mayor coordinación y equilibrio, empleando menos esfuerzo y evitando una tensión muscular excesiva. Al igual que en práctica del sexo con tu pareja el control de tu cuerpo lo es todo, ya que lo más importante es como lo haces y como te mueves sin llegar a fatigas innecesarias o a resultados imprevistos. Si controlas todo tu cuerpo llegaras a tener una relación íntima más gratificante para ambos.

 FOTOSEXY

Tu centro de energía: El Power House

¿Te has parado alguna vez a pensar la cantidad de músculos que gestionan el movimiento de tus caderas y que, disciplinas y bailes como la tan conocida “danza del vientre” se esfuerzan en dominar cada una de sus posibilidades? Si no es así, pero has visto algún baile de este tipo (o personas con cualidades parecidas) habrás pensado que practicar el sexo con ellos/as ha de ser algo fuera de lo normal. Aunque Pilates no tuviera como objetivo conseguir el Orgasmo Máximo (o al menos, no está registrado oficialmente), con la práctica de Pilates aprenderás donde está tu centro de energía, el motor de tu cuerpo. Los músculos que lo forman son: oblicuos, cuadrado lumbar, psoas mayor, transverso y recto del abdomen. Con su correcta utilización y con ayuda de los glúteos y la línea central del cuerpo tu cuerpo empezará a moverse correctamente. Todo movimiento empieza en el centro de energía y no a través de él. Recuperando el ritmo lumbo-pélvico, minimizando el riesgo de lesiones (sí, las hay) y el gasto de energía (evitando los tan conflictivos “no te pares ahora!!!”). Proporcionando un movimiento hasta ahora desconocido para nuestro cuerpo, alcanzando y haciendo que nuestras relaciones sexuales tengan un concepto de centralización. En definitiva, que lograrás dominar diferentes tipos de intensidad, velocidad y ritmo durante el coito, y prolongarlas.

La precisión y fluidez

Estrechamente relacionado con lo anterior, un mayor dominio de tus músculos te permitirá llevar a cabo acciones y batallas en la cama de una forma rotunda y segura, pero al mismo tiempo ágil y fluida. La precisión es una de las señas identificativas del Método Pilates sobre otros sistemas de entrenamiento. Es clave para el enfoque del movimiento en Pilates y para las infinitas correcciones que hay que poner en práctica durante el proceso de aprendizaje. Puede asociarse con la activación de músculos aislados y profundos para generar movimiento. Llegando así a encontrar dentro de ti mismo movimientos nuevos o perdidos que fácilmente integraras en la práctica con tu pareja. Por lo tanto, a medida que vas practicando y tu técnica en la ejecución de los ejercicios mejora, entra en juego la fluidez, la gracia y elegancia con la que vas ejecutando y pasando de un ejercicio a otro sincronizando todos tus músculos. Esto te llevará a que tus relaciones con tu pareja sean más fluidas y armoniosas. Pero no olvides que podrás cambiar el ritmo tantas veces como quieras, sorprendiendo a tu pareja cuando menos se lo espere.

Bueno, no te olvides de respirar

Todo motor necesita de combustible para ponerse en marcha, pues bien, en el Método Pilates digamos que el motor es el power-house o centro de energía y que la gasolina es el oxígeno, o más bien la respiración. Joseph la contemplaba como perteneciente al cuerpo, a la mente y al espíritu. Como un hilo común que une todos los principios del Método. Una respiración profunda es capaz de relajar, liberar el estrés y devolverle a uno la sonrisa. Todo ejercicio en Pilates tiene una respiración única y característica lo que fomenta el movimiento natural y constituye el primer escalón hacia la educación del sistema neuromuscular. Con una respiración adecuada tus músculos no sólo estarán bien oxigenados sino también más relajados, con lo cual, no sentirás fatiga a la hora de asaltos más duraderos con tu pareja.

En definitiva, Pilates puede ayudarte a mejorar tu vida sexual. Aumentando la conciencia del cuerpo y descubrir cómo aislar los músculos del nivel pélvico sólo puede aumentar el placer y darte más control durante el acto sexual. Además de ganar flexibilidad en caderas y piernas; aumentará la fuerza de la pelvis y los glúteos lo que te dará más opciones en cuanto a posiciones que probar, y una mayor resistencia física.

¿Ahora, te animas a contarnos alguna experiencia con Pilates relacionada con tu vida sexual?

Autor: David Belío Rodríguez

Alumno e intructor de Peak Pilates level II