Igual, pero diferente: Cómo entrenar con grandes asimetrías.

 “Elige un trabajo que te apasione y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida” – Confucio.

Aquí estoy, me presento, soy Serga. Durante mis estudios de fisioterapia, conocí el método Pilates en Milán a través de Anna Maria Cova. Me encantó desde el primer instante, y ya en el lejano 1994 empecé mi formación con ella. Me mudé a Milán, acabé la formación, estuve de Teacher Trainer durante diez años y luego regresé a Barcelona hace siete años – ¡el tiempo vuela! –.

DSC_1880rDesde entonces he completado mi formación con el método Polestar Pilates, disfrutando, redescubriendo y ampliando mis conocimientos. A día de hoy administro mi centro en Teià, ALAYA pilates, sembrando salud donde crecí. También colaboro con Pilates&Co en Granollers, en Polestar Pilates España, y ejerzo como profesora en la UAB a los chicos de segundo de fisioterapia: ¡un no parar!

Por cierto, por algún motivo misterioso alguno de mis huesos no llegó a crecer del todo: nací con una hipoplasia femoral. O sea, que tengo una pierna más corta que la otra, llevo una prótesis externa no articulada. La verdad es que es bastante diferente a tener una amputación.

Para mí, el Pilates representa la diversión en el movimiento y la libertad. Estoy convencida de que tanto sus posibilidades como los campos donde aplicarlo son infinitos. Claro, como todo en esta vida tiene que gustarte: a mí me apasiona.

A nivel profesional, los objetivos que buscamos en las clases de Pilates cuando trabajamos con gente con prótesis suelen ser los de buscar una correcta alineación del cuerpo y una buena distribución del peso en ambas extremidades, ya que hay la tendencia a “colgarse” de la pierna “buena”. Otro objetivo importante es todo el trabajo de relajación y estiramiento de la musculatura de la zona lumbar ya que normalmente la marcha – dependiendo del tipo de prótesis y amputación –, suele compensarse desde la lumbar. Evidentemente, el trabajo general de tonificación e integración de todo el cuerpo siempre es muy aconsejable.

A nivel personal, normalmente me entreno un par de veces por semana y alterno sesiones con y sin la prótesis, teniendo más de 23 cm de diferencia entre una pierna y otra hay veces que necesito trabajar sin ella para poder realinear mi pelvis; las sesiones sin prótesis las hago en el Trapece Table o Cadillac. Uno de los ejercicios que más me sirve es el Tower Push through, lo único que necesito es un pequeño soporte debajo de mi isquion izquierdo para evitar que toda mi columna caiga en esa dirección. Una vez colocado el soporte, siento bien los beneficios que me aporta el estirarme y la ligereza que me queda en la columna; asimismo con la tower trabajo bien las extensiones con los Swan y todas su variaciones.

En el reformer y en la chair en cambio trabajo más a menudo con la prótesis puesta, evitando aquellos ejercicios en los que se da una flexión de rodillas los demás los puedo ejecutar casi todos (sigo trabajando en el teaser y el horseback); la chair al ser más estable me ayuda a trabajar a fondo la fuerza y las posiciones de bipedestación, puedo corregir los apoyos y las cargas en ambas piernas.

DSC_1852rEn el programa de mat lo que mas me cuesta son todas las subidas que implican una “articulación distribuida de columna” por ejemplo el Roll up o el Neck pull ya que, teniendo la pelvis descompensada y “peso” tan asimétrico en la parte de las piernas tiendo a caer como de lado, lo soluciono colocando un peso en la prótesis o directamente sobre la pierna izquierda para compensar los apoyos.

Casi siempre trabajo en sesiones de grupo y lo que más me ayuda es que mi instructor me dé feedbacks a nivel de táctiles sobre la correcta posición de mi pelvis y que me ayude haciéndome sentir más peso en la pierna izquierda, es decir, actuando como cinta de sujeción. A veces también alterno el poner y quitar la prótesis según el ejercicio que deba hacer.

La verdad es que con la cantidad de ejercicios con los que cuenta el Pilates no hay problema alguno para mantener un buen nivel de entrenamiento y siendo de tan versátil lo puedo adaptar a mi momento; ¡cabe decir que no me duele nada!

La gente siempre se sorprende al verme y saber que soy entrenadora de Pilates.

Todavía vivimos muy ligados a estereotipos e imágenes, he oído muchas veces la pregunta de ¿cómo vas a enseñar tu Pilates? Es muy fácil de responder, al final yo enseño y para eso hay muchos más recursos que el saber ejecutar los ejercicios están los táctiles, las ordenes verbales, el uso de las imágenes para describir sensaciones y movimiento, estudiar anatomía… pero lo más importante es conocer al máximo la técnica y observar cómo se mueven los cuerpos para poder dar las indicaciones de sensaciones y ejecución.

A mí me entusiasma comprobar cómo al final mi limitación se convierte en motivación: creo que todo se reduce a encontrar la propia manera de moverse, la manera de permitir que el movimiento acontezca. Porque eso es la vida: moverse.

Escrito por: Serga Balestrini. Tel: +34- 691059411