Te presentamos la técnica Bones for Life

 BONES FOR LIFE (Huesos para la vida) fue desarrollado por Ruthy Alon a partir de las enseñanzas de Moshe Feldenkrais sobre el aprendizaje somático e integrador a través del movimiento. Este programa incorpora al método Feldenkrais la conciencia ósea y trabaja para restituir la densidad ósea, equilibrar la postura y tonificar el músculo. Ruthy Alon es discípula directa de Moshe Feldenkrais y ha sido profesora de Monique van der Vorst.

El primer propósito del programa Huesos para la Vida es reproducir las condiciones capaces de estimular el crecimiento de los huesos, aunque estén debilitados. Diferentes estudios han investigado la insuficiencia del cuerpo maduro, en especial el de las mujeres, para absorber en los huesos el calcio y los minerales provenientes del torrente sanguíneo. Además de los aspectos químicos, nutricionales y hormonales del problema, las investigaciones han señalado sistemáticamente que uno de los factores involucrados en la absorción insuficiente de minerales y el en debilitamiento del tejido óseo es la falta de movimientos vigorosos.

Por ese motivo Ruthy Alon se interesó por el movimiento natural y se basó en el proceso de aprendizaje sensorio-motriz de Moshe Feldenkrais, que entiende el movimiento natural como la base de la toma de conciencia de los individuos. El proceso de la exploración a través del movimiento del método Feldenkrais activa la facultad de hallar soluciones armónicas para aumentar el bienestar personal mediante una perspectiva de integración según la cual, para mejorar una disfunción específica y aparentemente local y modificar el patrón que lo produce, es necesario reajustar los hábitos de todas las demás partes del cuerpo, de modo que puedan respaldar la nueva opción.

El movimiento más fundamental y que puede ejercer la presión necesaria sobre los huesos para reforzarlos es la caminata vigorosa. Las pulsaciones rítmicas del caminar sobre el cuerpo estimulan la circulación de la sangre, incrementando la provisión de nutrientes y oxígeno a cada célula del cuerpo. La circulación también permite limpiar los tejidos de los residuos creados por el proceso metabólico. Los movimientos lentos y torpes provocan una disminución de la circulación de retorno, que dificulta que el tejido óseo se limpie en profundidad. Por lo tanto, los huesos no quedan en condiciones de absorber más nutrientes para su renovación y envejecen antes de tiempo.

El movimiento natural es una confrontación dinámica entre el peso del cuerpo y la fuerza de la gravedad. Este tipo de movimiento es eficiente en la medida en que el cuerpo aprovecha la fuerza de la gravedad para propulsarse, o sea para caminar. La habilidad para transformar el peso del cuerpo en una fuerza propulsora a cada paso depende de la capacidad de las articulaciones para coordinarse entre si y alinear el esqueleto en un eje firme, que pueda aplicar una resistencia equivalente a la presión ejercida por el peso corporal. Por este motivo, otro propósito del programa es conseguir una postura bien organizada.

bonesforlife2Por otro lado, sólo un esqueleto bien alineado es capaz de sobrellevar con seguridad la presión elástica producida por el movimiento dinámico que es necesaria para nutrir el hueso. El deterioro de los huesos y de la postura constituye, por tanto, un círculo vicioso. El movimiento torpe, sin elasticidad y con una postura deficiente no estimulan la formación de nuevas células óseas. Esos huesos débiles y esa postura colapsada limitan la disposición y la capacidad para moverse con elasticidad. Así es como lo que no se usa, se pierde.

El programa Huesos para la Vida presenta diferentes procesos de movimiento con algunas herramientas de seguridad para proteger las articulaciones a medida que adoptan elasticidad. Cada uno de estos procesos contribuye no sólo a realinear la postura y reforzar el hueso, sino también a tonificar el músculo, gracias a la fuerza ejercitada para provocar presión sobre el propio cuerpo.

La presión necesaria para nutrir el hueso no es el máximo de presión estática, cosa que podría erosionarlo o lesionarlo, sino una presión moderada dentro de un rango específico con un ritmo y una proporción de distribución similar al de la caminata vigorosa.

Una de las herramientas para distribuir la presión sin riesgo de lesiones es un retal de tela de 7 metros de largo que se enrolla alrededor del cuerpo como un arnés. La tela actúa de guía para las articulaciones a fin de asumir una alineación más funcional para soportar peso, a la vez que incrementa la presión de cada movimiento. Esta presión elástica a la que se someten los huesos es la fuente de su curación.

Otro mecanismo para transmitir la presión de un extremo al otro del esqueleto es la resistencia contra una pared. En los ejercicios que se realizan estando tumbados en el suelo, se busca esa resistencia empujando la pared con las manos o con los pies. Estando de pie, sin embargo, normalmente es la espalda lo que se apoya contra la pared. Para facilitar un realineamiento de la postura, podemos usar pelotas y otros objetos entre el cuerpo y la pared, que transmitan la fuerza y la presión por puntos y que nos enseñen a enderezar el cuerpo.

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 Después de experimentar una organización más eficiente de la postura y de haber empezado a reforzar los huesos, los movimientos de la vida cotidiana son más fáciles y contribuyen a fortalecer los huesos continuamente. El caminar vigoroso, el más fundamental de todos los movimientos, transmitirá las pulsaciones de presión de un extremo al otro del esqueleto, bien alineado y sin barreras posturales, permitiendo que la circulación de la sangre nutra incluso los tejidos más duros del hueso para renovar sus células.

El gozo de ejecutar movimientos vigorosos con naturalidad y éxito resulta en un optimismo biológico que es el verdadero beneficio del programa Huesos para la Vida. Por eso, el programa se dirige tanto a personas que necesitan combatir la osteoporosis o proteger sus articulaciones, como a las que quieran mejorar su postura e incrementar la fuerza y la eficiencia de sus movimientos, y así ganar seguridad y confianza en si mismas.

Autora: Monique van der Vorst

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Fisioterapeuta

Profesora del Método Feldenkrais

Profesora del Programa Bones for life

Móvil: 659 009 602

 

En la imagen: Ruthy Alon saltando con el arnés