Entrevista a María Sánchez González

María Sánchez González es fisioterapeuta de la clínica FISIOSALUD en Leganés. Especializada en el método pilates, Reeducación Postural Global, otras terapias manuales y métodos de reeducación del movimiento.

Q: María, en tu experiencia profesional ¿cuáles son las dolencias más comunes que llevan a una persona a solicitar rehabilitación?
La mayor parte son pacientes con dolores en la región cervical o lumbar, escoliosis, hernias discales, todos con problemas posturales…
Me han sorprendido gratamente aquellos que vienen, conscientes de que adoptan malas posturas y con pequeños disconfores físicos, convencidos de que es por un mal uso de su cuerpo, muy motivados en trabajar para mejorar en este aspecto. Me encanta ver que la gente comience a tener inquietudes por mejorar y sentirse confortables en su cuerpo, conocerlo, respetarlo y quererlo. El sentirse bien es fundamental, es salud.

Q: ¿En qué casos puede ayudar Pilates?
Yo incluyo y adapto ejercicios de pilates en cada uno de mis tratamientos si es que los creo necesarios. Es decir, que no podemos decir que pilates es fantástico para solamente un problema u otro, el movimiento que se trabaja es global, y eso es lo más importante. Todo el cuerpo está involucrado en el gesto, como los miembros de una orquesta en una sinfonía.

Q: ¿Vale cualquier “tipo de Pilates” o debe hacerse de una manera determinada?
Siempre es interesante realizar un examen postural de la persona para conocer qué tipo de modificaciones son necesarias introducir en los ejercicios y así adaptar cada uno de los movimientos al paciente con el fin que durante el tiempo que esté realizándolos su cuerpo esté recibiendo información de lo que es un buen movimiento. Una buena estabilización, una correcta alineación, un buen apoyo, un buen empuje, una buena articulación de columna, un buen crecimiento o elongación axial,  para que poco a poco vaya dándose cuenta de dónde está y hacia dónde queremos ir y a medida que se avance en el tratamiento el cuerpo mismo vaya encontrando su propia vía para reequilibrarse y rearmonizarse.

Q: ¿Cuáles son las ventajas de este tipo de ejercicios frente a la cinesiterapia tradicional que os enseñaron en vuestros estudios de fisioterapia?
El enfoque que le daban tanto a los ejercicios que podías enseñar al paciente para en teoría “fortalecer” una zona o los que podían hacerse en una jaula de Rocher era muy analítico. Es una pena que años atrás, en la mayoría de las escuelas de fisioterapia no transmitieran la importancia y la dimensión de la globalidad. Por suerte, esto está cambiando.
No obstante, todos sabemos o intuímos seamos profesionales de la salud o no, de que si algún elemento del organismo no funciona muy bien, esto estará influyendo sin duda en todo el cuerpo.

Q: ¿Es posible lesionarse practicando Pilates? ¿Cuáles son las recomendaciones básicas para evitar que esto suceda?
Claro que puedes lesionarte. Es fundamental evaluar previamente al paciente, observarlo cuando se mueve, “su cuerpo nos habla”, y en función de eso hacer las adaptaciones, modificaciones e indicaciones de movimiento necesarias. Esa es la clave para evitar la sobrecarga y la lesión.

Q: Durante mucho tiempo los médicos han recomendado a sus pacientes la práctica de natación para ayudar a mitigar los dolores de espalda; ahora parece estar de moda recomendar la práctica de Pilates. ¿Crees que es una medida adecuada?
Depende de qué problema estemos hablando. Por sí misma, quizás no siempre. En la mayoría de las ocasiones, para optimizar el tratamiento es necesario combinarlo con técnicas manuales, aquellas que el terapeuta experimentado estime necesarias para cada paciente.

 Por otro lado, sólo la práctica de ejercicio, el movimiento, va hacer que nos sintamos mejor y si son ejercicios globales, controlados y adaptados, va a ser mucho mejor que si no se hace nada.
Por supuesto que la natación puede seguir recomendándose. Cualquier ejercicio bien ejecutado y que involucre al cuerpo de forma global va a ser beneficioso y lo que siempre hay que tener claro es que es necesario educar al paciente en la realización de un movimiento correcto y respetuoso con su cuerpo en función de sus posibilidades. Hay que explicarle y hacerle entender a través de nuestras técnicas, la sensación del gesto justo (sea para la práctica de un deporte o para la realización de un movimiento cotidiano, como agacharse, levantar un brazo o sentarse) para que luego, si es que no son capaces de integrarla en su patrón de movimiento desde el primer momento (pues es necesario un proceso de concienciación y desautomatización del viejo hábito para concientizar y automatizar los nuevos), por sí mismos puedan buscarla y optimizarla mientras que se mueven, y no solo durante el tiempo que le dedican a hacer ejercicio, sino en cada uno de los movimientos que se hacen en el día desde que se levantan de la cama, en el trabajo, hasta que se acuestan.

Lo más importante es hacer ver al paciente cómo es su cuerpo, cómo y dónde se encuentra con respecto a lo biomecánicamente acordado conveniente para no lesionar los tejidos, qué gestos diarios (que están directamente relacionados con su psique) le están perjudicando y creándole los problemas por los que hoy está acudiendo a nuestro centro y darle herramientas y guiarlo para que ellos mismos sepan sentir qué está ocurriendo en su cuerpo cuando se mueve y reorientarse a sí mismo en cada actividad de su vida.

Q: ¿Qué zonas se ven más sobrecargadas con la práctica de este método y qué podemos hacer para evitarlo?
Vamos a ver: en teoría, siempre que hagamos un ejercicio adaptado, no debe sentirse sobrecargada ninguna zona. Después de un buen trabajo del movimiento has de sentir libertad y estabilidad. En general, la sensaciones físico-psíquicas que suelen describir mis pacientes cuando salen de una sesión es la de sentirse que flotan, más ligeros, más libres en sus movimientos, pero estables, con apoyos más amplios y firmes, se sienten más conscientes de ciertas zonas de su cuerpo, más despejados y seguros (física y psíquicamente). Claro está, estas descripciones son generales porque cada uno sentirá, en función de los problemas individuales, cosas distintas en algunas regiones, pero las que menciono son las más frecuentes.

Ahora, respondiendo a tu pregunta, sin duda las zonas que más tienden a sobrecargarse con la práctica de este método son: el cuello, la zona lumbar, abdomen (transverso del abdomen, oblicuos), flexores de cadera y también hay que tener mucho cuidado con las rodillas. Insisto en la importancia de la adaptación y, si es necesario, un tratamiento manual para rearmonizar tensiones y que esto no suceda.

Q: Finalmente, ¿compartirías con nosotros tu “ejercicio estrella”; aquel que más útil te resulte en la rehabilitación de tus pacientes?
Si adaptamos cada ejercicio al paciente en su propio proceso de reeducación o reequilibrio físico-psíquico desde lo físico, desde el movimiento que es lo que a nosotros como profesionales en esta área nos toca, en este caso en un entorno pilates, cada ejercicio que utilicemos, es “la estrella”.

Personalmente me gustan mucho todos los que tengan como foco la articulación de columna, de cualquiera de las maneras, ya sea en suelo o con aparatos.