Pilates y yoga: la delgada línea que separa dos disciplinas

Escrito por Erika de Paz

por Andrea Fuente Vidal

El pilates y el yoga suelen confundirse. Conoce las diferencias y aprovecha lo mejor de cada una de estas prácticas para tu entrenamiento y el de tus alumnos. 

Según algunos, el pilates no es más que el yoga occidental. Otros aseguran que la única diferencia entre ambos, además del nombre, es el toque espiritual que tiene el yoga. Lo cierto es que, por años, ambas disciplinas han sido catalogadas por muchos como lo mismo, especialmente por aquellos que jamás han pisado una esterilla. 

Ciertamente, a simple vista parecieran ser bastante similares: un conjunto de ejercicios y estiramientos enfocados en brindar bienestar. Pero las diferencias existen, no son sutiles y como instructores debemos conocerlas (especialmente si no queremos marcar en una clase de pilates, un medio puente sobre hombros elevando más allá de la zona torácica y extendiendo excesivamente la lumbarlo que sería correcto en yoga, pero no en pilates). 

En este sentido, debemos tener claras las diferencias para no confundir a nuestros alumnos, y para lograr que ellos las internalicen y sepan en todo momento cómo ejecutar cualquier movimiento, dependiendo de si están en una práctica de yoga o en una de pilates. Después de todo, estas disciplinas no solo se diferencian por la meditación en una sesión de yoga, ni por los innumerables accesorios y máquinas que podemos utilizar en una clase de pilates. 

La respiración, una de las grandes diferencias 

En el yoga se inhala y exhala por la nariz, mientras que en el método Pilates la exhalación se realiza por la boca: lo primordial es expandir la caja torácica lateralmente para que la respiración abra la parte posterior de la caja torácica.

Con el tipo de respiración pilates activamos el centro del cuerpo (transverso abdominal y oblicuos), ya que al exhalar por la boca se facilita la activación de la faja abdominal y permitimos que salga la energía de nuestro core

 

El dinamismo versus la permanencia 

En el pilates no existen permanencias; de hecho, entre ejercicios lo que hay son transiciones dinámicas. El movimiento es constante y el entrenamiento fluye. En el yoga, en cambio, son importantes las permanencias; se mantienen las posturas con la finalidad de adentrarnos en cada una de las asanas; lo que favorece la conexión entre cuerpo, mente y espíritu (uno de los principales objetivos de esta técnica ancestral). 

El yoga te da flexibilidad y el pilates… ¿fortaleza? 

Eso de que el yoga nos hace más flexibles lo sabe hasta el que jamás lo ha practicado. Cuando lo incorporamos a nuestra vida diaria, terminamos ganando naturalmente mayor flexibilidad, y esta a su vez es necesaria para la ejecución de cada una de las posturas. 

En el pilates, en cambio, se maneja más el control en el movimiento, y se busca la alineación adecuada del cuerpo. Lo que interesa es respetar las curvaturas naturales de la columna y, a diferencia del yoga, no se trabaja al máximo el rango del movimiento. En este sentido, este método no exige tanta flexibilidad como el yoga, pero sí permite ganar mucha elasticidad y, por supuesto, fortaleza. .

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Los ejercicios, parecidos pero no iguales 

Son varios los ejercicios del repertorio de pilates que se asemejan a los que podemos ver en una clase de yoga. Sin embargo, al momento de ejecutarlos notaremos las diferencias. Algunos de los ejercicios parecidos los podemos encontrar enumerados este artículo; otros de estos son:

 

Desplazamiento de caderas (Hip rolls)/Setu Bandha Sarvangasana. En el pilates una vez que mantenemos la pelvis arriba, solo debemos elevar hasta la región torácica superior (nunca sobre las cervicales), lo que también se debe hacer en el puente de hombro (shoulder bridge). En el yoga se va más allá de la zona torácica, no se contraen los oblicuos y se busca la extensión de la lumbar: en el pilates queremos lograr una línea diagonal perfecta entre hombros y cadera; en el yoga, un arco perfecto. 

El caracol (Shell Stretch)/Balasana. Este ejercicio constituye un descanso activo en pilates; los abdominales se mantienen contraídos y estamos sentados sobre los talones (el objetivo es relajar los músculos de la espalda). En el yoga esta postura sirve para relajarnos; de hecho, el abdomen reposa sobre los muslos. 

Flexión de columna (Spine Stretch Forward)/Paschimottanasana. Con la flexión que realizamos en pilates nos interesa articular las vértebras mientras bajamos y subimos, evitando contraer los cuádriceps y contrayendo el transverso. En el yoga, realizamos una flexión de cadera, la espalda se mantiene estirada y las piernas juntas; se baja sin articular columna y lo que se quiere es lograr acercar al máximo el abdomen a los muslos. 

Meciéndose (Rocking)/Dhanurasana. En el ejercicio de pilates no se juntan de manera excesiva las escápulas, hay una ligera extensión de columna y las piernas están aducidas al principio; en el yoga sí se juntan las escápulas, la columna se encuentra muy extendida y las piernas están separadas desde el comienzo. 

pilatesyyogaerica4 - Pilates y yoga: la delgada línea que separa dos disciplinasLimitar nuestras clases de pilates al repertorio clásico podría limitarnos también a explorar la infinidad de movimientos que pueden surgir durante la hora de entrenamiento (a menos que nuestro propósito sea ofrecer una clase tradicional). En todo caso, dependerá siempre de cada instructor, de los objetivos que se marque y de los intereses de sus alumnos tomar o no “prestado” ciertas posturas de yoga para realizar, por ejemplo, estiramientos al finalizar de una sesión.

Podemos aprovechar lo mejor de los dos mundos: practicar ambos entrenamientos como alumnos para complementar sus beneficios, y como instructores (si nos resulta adecuado) incluir ciertas posturas de yoga en nuestras clases de pilates, sobre todo para realizar estiramientos o extensiones. Después de todo, no hay nada escrito sobre piedra, ¡tú decides!

Erika De Paz

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