Porqué elegir PILATES

En el panorama fitness mundial actual, se nos presenta una infinidad de opciones a la hora de elegir qué tipo de ejercicio sumar a nuestra vida diaria, ya sea en busca de mejor acondicionamiento físico, como plan de adelgazamiento o simplemente una actividad deportiva que nos sume a nuestra escapatoria de la vida sedentaria que nos rodea.

El Pilates (originariamente llamado “Contrología”), fue creado por Joseph Hubertus Pilates como un sistema de entrenamiento físico y mental a principios del siglo XX. Desde entonces, ha logrado prevalecer vigente como un método de entrenamiento e incluso de rehabilitación a nivel global, como una opción ampliamente acogida por la comunidad deportiva y la médica también a la hora de realizar prescripciones de actividad física.

Sin embargo, existiendo infinidad de oleadas de métodos, técnicas y sistemas de ejercicios surgidos durante esta época moderna a la hora de elegir un entrenamiento, desde las clases de aerobic de Jane Fonda, el Taebo, pesas en el gimnasio, entrenamiento funcional, Hitt, Crosfitt , Zumba entre otras tantas ¿Por qué deberíamos elegir Pilates? Un método que parecería del tiempo pasado y a simple vista “parece ir despacio”; esto es escuchado muchas veces al comienzo de una primer clase de Pilates de cualquier persona que comienza su primer sesión a riesgo de adivinar qué es lo que está por experimentar.

Lo primero es entender sus beneficios y la versatilidad que nos provee. Es un sistema de trabajo físico, que al igual de los muchos ya mencionados, busca el fortalecimiento muscular y el estiramiento de los mismos, para mantener un equilibrio corporal teniendo como eje de la práctica la salud de la columna vertebral, como las propias palabras de su creador nos ilustrarían: “ Si tu espalda es rígida con 30 años, entonces eres viejo. Si consigues que sea móvil y flexible a los 60, entonces te seguirás manteniendo joven”.

El método Pilates cambia el paradigma de los entrenamientos, donde muchas veces se busca el fin de terminar una clase y llegar a realizar los objetivos pautados así sean de quema de calorías, cantidad de repeticiones o ciertos minutos de transpiración y fuerza de músculos. En adición, las premisas del instructor que nos imparte la clase de Pilates es entender el “Por qué” y el “Cómo” de cada ejercicio en pro del alumno. El camino que transitan instructor y alumno en una clase es encontrarse con la individualidad de cada cuerpo y poder resolver los avatares propios que se nos presentan a la hora de movernos y que conlleva la actividad física. Esto nos da al cuerpo más opciones de movimiento, fomentando la adaptabilidad y promoviendo prácticas más orgánicas.

Sus principios fundamentales bien presentes en cada práctica, aunque nos encontremos con distintos estilos y aplicaciones en distintos tipos de clases, son:

– Concentración – Respiración – Control – Precisión – Fluidez – Centrado.

Nuestra columna vertebral es abordada con énfasis en su control de movimientos respetando su biomecánica, fortaleciendo su eje y musculatura e incrementando su movilidad y flexibilidad. El énfasis es transitado con correcto y consensuado trabajo de los abdominales y la musculatura del grupo de músculos del piso pélvico, ambos pilares fundamentales en la prevención y tratamiento de patologías de columna, por ejemplo. Esto nos da un punto de partida de alineación completa de nuestras articulaciones para el correcto uso y mayor provecho de nuestro cuerpo, sin dejar de mencionar la importancia de la Respiración que se trabajará para acoplarla de manera consiente y todos los beneficios que nos aporta.

Las prácticas y enseñanzas adquiridas en Pilates sobre una correcta alineación, distribución de fuerzas, control de nuestras acciones y correctos patrones de movimientos nos sirven para poder realizar una vida armónica donde poder desarrollarnos en nuestras actividades diarias de manera saludable y prevenir posibles lesiones.

Todos estos beneficios mencionados que nos proporciona no son exclusivos de las clases del Método Pilates solamente. El enfoque y la manera de trabajar con una correcta biomecánica corporal, pueden ser aplicados a todas las actividades físicas que deseemos emprender. Es decir, que pensar una ejecución de pesas en el gimnasio o una sesión de Crossfit con los principios del Pilates de una correcta postura, una conciencia de la fuerza de los abdominales y un cuidado de la alineación de rodillas, citando algunos ejemplos, es totalmente adecuado y recomendado para correctas prácticas físicas sin lesiones. Esto ha sido demostrado en los avances actuales a la hora de complementar disciplinas deportivas como el fútbol, tenis, baloncesto, entre tantos otros, al ser elegido el método Pilates para prevenir lesiones y fortalecer de manera consciente el gesto deportivo de cada una de ellas.

Por eso la elección de Pilates como actividad física nos ha provisto una manera de redescubrir nuestro cuerpo y sus movimientos, para luego poder también sumar cualquier actividad física o práctica diaria de nuestra vida y sentir que somos dueños de nuestro buen rendimiento físico. Entender que la adecuada ejecución de cualquier movimiento que ejecutemos no sólo es patrimonio de la clase de Pilates, sino que esa ejecución física esté “impregnada” con PILATES, es el mayor logro que podemos conseguir a la hora de elegir nuestras actividades físicas que deseemos desarrollar.

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Ismael Valverde Fernández