Qué comer antes de una clase de pilates

En una clase de Pilates, bien sea mat o máquinas, el principal combustible que utilizamos para mover nuestro cuerpo es el glucógeno muscular.

El glucógeno constituye la principal forma de almacenar los hidratos de carbono es los animales, teniendo sus depósitos en el músculo esquelético y una pequeña cantidad en el hígado.

Cuando la concentración de glucógeno es normal, hay energía de sobra para una o incluso 2 clases de Pilates.

Pero tenemos que tener cuidado cuando nos encontramos ante determinadas situaciones con nuestros alumnos.

Lo habitual es tener tres franjas horarias en nuestras clases de Pilates: mañana, medio día y tarde. Veamos los casos problemáticos de cada franja.

Mañana: es bastante habitual encontrarnos con alumnos que no desayunan antes de venir a clase. Durante la noche, agotamos las reservas de glucógeno de nuestro músculo y del hígado. Si no desayunamos antes del entrenamiento, sometemos a la musculatura a un estrés excesivo que puede causarnos daño.

Lo ideal es desayunar una hora y media antes de empezar la clase matutina.

Un desayuno tipo puede consistir en: 1 lácteo (leche, yogurt o queso), algún alimento rico en hidrato de carbono (cereales, tostadas con un poco de aceite de oliva o fruta) y a ser posible algo de proteína (ej .Un par de lonchas de pavo de jamón serrano).

  • Medio Día: los alumnos de riesgo en esta franja son aquellos que vienen directamente de la oficina a clase de Pilates sin haber comido. En estos casos, tenemos que insistir en la importancia del desayuno y la necesidad de realizar un tentempié a media mañana (ej. Una pieza de fruta o un yogurt desnatado).

Aún así, antes de la clase, sería conveniente, que de camino al centro se tomaran una pieza de fruta para que su rendimiento en la clase fuera máximo.

  • Tarde: volvemos a encontrarnos con alumnos que salen de la oficina y vienen directos a clase y que desde la hora de la comida no han vuelto a ingerir nada. En este caso hay que insistirles en la importancia de no dejar pasar más de cuatro horas entre ingestas. De nuevo pueden recurrir a la fruta o una barrita de cereales o un puñado de frutos secos.

También debemos recordarles que no obvien la cena, que aunque les pueda el cansancio no se pueden ir a la cama sin tomar nada.

Una solución rápida y equilibrada consiste en una ensalada (de las que vienen en bolsa listas para aliñar y servir) a la que se le añada una lata de atún y un huevo duro. Como postre se puede tomar un yogurt desnatado.

No olvidéis que el agua es uno de los principales nutrientes, insistir en la necesidad de beber un mínimo de 2 litros de agua al día y de reponer los líquidos perdidos después de la clase de Pilates .

ARUKA CHAPINAL
Dietista-Nutricionista
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