Pilates y Zona Cervical

por Raquel Carragal da Costa
raquel carragal pilates lateral

Nuestra columna vertebral es una obra de arquitectura perfecta, es una sucesión de piezas que encajan con total delicadeza, todo está milimétricamente colocado para realizar su función a la perfección: el sostén del tronco y de la cabeza, permitir ser la inserción de diferentes estructuras tendinosas, musculares, …

Su diseño es tan preciso, que sus curvaturas nos ayudan a soportar diferentes cargas y amortiguar y disipar fuerzas para no dañar nuestro organismo. Si esta estructura fuera rígida, no sería efectiva para el movimiento. Nos aporta movilidad en diferentes planos y, a la vez, gran estabilidad. Esta amortiguación se ve mejorada con los discos intervertebrales, que se componen de un anillo fibroso y un núcleo cartilaginoso.

Si observamos la columna como un todo desde el frente o de manera posterior (figura 1 y 2), es recta, presentando las vértebras diferentes grosores, a medida que descendemos, son más robustas.

Si la observamos desde el lateral, presenta una doble curvatura en “S”, diferenciándose dos tipos de curvas:  1- Lordosis: Convexa hacia adelante. En la zona cervical y lumbar, y 2-Cifosis: convexa hacia atrás. En la zona dorsal y en el hueso sacro.

Como dato, la curva formada entre la zona lumbar y el sacro, es característico del ser humano y se debe a nuestra posición bípeda.

En nuestra Columna vertebral se aloja nuestra Médula espinal. Ésta se ve protegida de cualquier daño dentro del conducto vertebral.

Las piezas que componen este puzle son las vértebras que se dividen en 5 zonas diferenciadas:

*Columna cervical: 7. C1-C7

*Columna Torácica: 12. T1-T12 (D1-D12)

*Columna lumbar: 5. L1-L5

*Hueso sacro: 5 vértebras fusionadas. S1-S5

*Cóccix: 3-5 vertebras coccígeas. C1-C3-5

Como ya indicábamos, la formas que presentan las vértebras varían a lo largo de las diferentes zonas. Profundizaremos en la vértebra tipo que está formada por:

*Cuerpo vertebral: con las láminas superior e inferior.

*Arco vertebral con 7 apófisis:

– Una apófisis espinosa

– Dos apófisis transversas

– Dos apófisis articulares superiores y dos apófisis articulares inferiores

*Agujero vertebral. El conjunto de todos los agujeros forma el conducto vertebral.

Hasta aquí analizamos, de manera general y para refrescar datos, la columna vertebral, pero vamos a centrarnos en la zona alta, en la zona suboccipital, donde las vértebras son muy características, diferentes y muy particulares.

El Atlas: Es la primera vértebra. No tiene ni cuerpo vertebral ni apófisis espinosa. Para articular con el hueso occipital y el Axis, presenta un arco anterior y otro posterior.

La segunda vértebra cervical se denomina Axis. Lo más característico de esta vértebra es su apófisis odontoides o “diente” del axis, que surge del cuerpo vertebral en dirección craneal.

Las vértebras C3-C7 presentan unos cuerpos vertebrales pequeños y sus discos son un tercio del espesor del cuerpo. Sus apófisis espinosas presentan diferentes longitudes, en zonas son más cortas y en otras más largas. El porqué de esta diferencia, es para facilitar o limitar el movimiento de extensión.

El siguiente elemento que vamos a analizar, y es el uno de los protagonistas de la Hernia, es el Disco Intervertebral.

El Disco intervertebral se encuentra entre dos vértebras y su función es el de absorber fuerzas transmitidas a la columna. Se compone de un anillo fibroso y un núcleo pulposo. Su núcleo, de aspecto gelatinoso, se encuentra encapsulado en laminillas de tejido conectivo del anillo fibroso. Cuando realizamos cualquier movimiento, el disco se presiona, deformando el núcleo que se expande contra el anillo fibroso que le rodea. Esta expansión es necesaria para favorecer ese movimiento y disipar esa presión ejercida.

Cuando se produce un sobreesfuerzo continuo, mal control postural, falta de musculatura que nos ayudan a mantener la estructura… el anillo fibroso empieza a lesionarse, perdiendo esa capacidad de mantener el núcleo en el centro del anillo, llegando a penetrar el núcleo en el conducto vertebral o el agujero intervertebral.

En el caso de hernia cervical el núcleo pulposo puede llegar a comprimir la médula espinal, con el riesgo que conlleva.

Los síntomas más frecuentes son: dolores, perdida de sensibilidad, debilidad… Es muy común generar posturas de compensación para evitar dolor, pero sobrecargamos zonas e incrementamos la patología.

El Método Pilates nos ayudará a tener una musculatura equilibrada y coordinada, de esta manera mejoraremos la estabilidad y el funcionamiento de la columna cervical y mejorando la movilidad.

A continuación, muestro una secuencia de ejercicios, muy simples, que se pueden incluir en el inicio de la clase. Nos centraremos en el fortalecimiento de la musculatura cervical y en donde conjugaremos movimientos de elongación con fortalecimiento.

 

Son ejercicios muy simples, en los cuales, la correcta colocación de tu cuerpo es básica para cada ejercicio. Ten un control de tu postura en todo momento y trabaja desde el elongamiento.

Observarás la progresión que se realiza, primero dando apoyo con el mat, (en caso de no tener colchoneta se puede realizar con una toalla). El siguiente paso es con el apoyo de los brazos, pasando de dos manos a solamente una. Es importante no olvidarnos de trabajar la extensión, empezando con más apoyo, en caso antebrazos, para dar seguridad y control en el movimiento.

 

SECUENCIA 1

 

SECUENCIA 2

 

SECUENCIA 3

 

SECUENCIA 4

 

Bibliografía

*Calais Germain, B. “Anatomía para el movimiento. Tomo I” 2004 La liebre de Marzo

*Kim, D.H., Ludwig, S., Vaccaro, A., Chang, J. “Atlas de Lesiones Vertebrales en Adultos y Niños” 2010 Elservier.

*Liebenson, C. “ Manual de Rehabilitación de la Columna Vertebrtal” 2008 Edit.l Paidotribo.

*Kapandji, A.I. “ Fisiología Articular” 2010 Editorial Mádica Panamericana.

*Lippert, H. “Anatomía. Estructura y Morfología del cuerpo humano”. 2002 Marban

*Neumann, D. “Fundamentos de Rehabilitación Física. Cinesiología del Sistema Musculoesquelético” 1999 Edit. Paidotribo.

*Posel, P. Schulte, E. “Sobotta. Esquemas de Anatomía “2000 Marban.

 

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