
Reaccionamos algo más rápido al exhalar que al inhalar, según un estudio
Un trabajo con 35 adultos jóvenes publicado en iScience midió 41 milisegundos de diferencia entre responder soltando el aire y hacerlo al inspirar.
Qué dice la investigación sobre el ejercicio: estudios y revisiones contados con su muestra, su duración y sus límites, sin convertir un hallazgo en promesa.

Un trabajo con 35 adultos jóvenes publicado en iScience midió 41 milisegundos de diferencia entre responder soltando el aire y hacerlo al inspirar.

Un trabajo con 72 personas de 60 a 74 años asocia la grasa visceral con menos fuerza de prensión y, en mujeres, la subcutánea con peor marcha.

Un estudio en Nature describe que el cartílago humano tiene alrededor de un tercio de los azúcares que le dan elasticidad frente al de otros grandes simios.

Un análisis que reúne 92 revisiones sistemáticas y 1.744 ensayos asocia el taichí con mejoras en equilibrio, dolor y sueño, con efecto dependiente de la dosis.

Un estudio de la Universidad de Turku midió con acelerómetros los días de casa y de oficina de trabajadores híbridos: más tiempo sentados y menos actividad ligera.

Un profesor de biomecánica plantea en Journal of Sport and Health Science un tercer indicador del envejecimiento: los años que uno se mueve con confianza y control.

Un estudio del Hospital de Bellvitge con 203 personas con artrosis de cadera halla una prevalencia de sarcopenia cercana al 15% antes de operarse.

Un estudio español con 60 pacientes observa cambios en el volumen de la lengua tras tres meses de ejercicios orofaríngeos. No sustituye a la CPAP.

Muestra, duración, grupo control y medidas de resultado: las cuatro claves para saber si un estudio sobre ejercicio dice lo que dicen que dice.

Un metaanálisis en red con 139 ensayos y casi 10.000 personas sitúa las rodilleras, la hidroterapia y el ejercicio por delante del ultrasonido.